El presidente Balcazar afirmó que gobernar es “muy fácil”, una declaración que rápidamente chocó con la realidad que viven los peruanos. Mientras él minimiza los desafíos, el país enfrenta retrasos que cuestan empleo, desarrollo y bienestar.
Un ejemplo claro es la zona económica especial de Ancón, cuyo impulso podría generar inversión, empleo y crecimiento. Aunque el Congreso aprobó la Ley de Zonas Económicas Especiales Privadas, todavía falta la reglamentación por parte del Ejecutivo, un paso indispensable para que los proyectos privados puedan concretarse. La demora no es menor: cada día que pasa sin acción representa oportunidades perdidas para atraer inversión extranjera, generar empleo y mejorar la competitividad del país.
Mientras naciones de la región como Costa Rica y República Dominicana consolidan zonas especiales exitosas, el Perú sigue rezagado. La inversión extranjera que llega es mínima comparada con Colombia, Chile y Argentina, lo que evidencia la incapacidad del Ejecutivo de transformar leyes en resultados concretos.
Decir que gobernar es “fácil” desde el despacho presidencial refleja una desconexión preocupante con la realidad del país. Gobernar implica decisiones, acciones y seguimiento, no solo declaraciones. La falta de reglamentación de la zona de Ancón es un ejemplo palpable de cómo la retórica se queda corta frente a las necesidades reales de los peruanos.
El país necesita un liderazgo responsable, realista y activo, capaz de convertir leyes en desarrollo, y no discursos vacíos que solo evidencian la distancia entre el Ejecutivo y los problemas que enfrenta la ciudadanía. Mientras tanto, la inversión, los empleos y el bienestar continúan esperando.

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