Sunday, February 15, 2026

Puerto de Chancay, geografía económica y modelo de aglomeración chino

El Puerto de Chancay representa hoy una oportunidad estratégica para el desarrollo industrial y económico del Perú, un nodo clave capaz de transformar los recursos naturales del país en manufactura avanzada y exportaciones de alto valor agregado. La geografía económica, entendida como una teoría que analiza cómo el espacio, la ubicación y la infraestructura condicionan la producción, el comercio y la competitividad, ofrece un marco sólido para planificar esta transformación. Según Paul Krugman y otros teóricos modernos, la concentración estratégica de empresas, capital y trabajadores en un territorio específico genera productividad, innovación y ventajas competitivas sostenibles, elementos que Perú puede aprovechar plenamente.

El puerto y sus zonas económicas adyacentes permiten agrupar empresas, optimizar la logística y facilitar el transporte de insumos y productos terminados, replicando lo que ha funcionado en otras regiones del mundo. Un ejemplo paradigmático es el este de China, donde, a partir de la apertura económica de 1978 promovida por Deng Xiaoping, se concentraron industrias en ciudades cercanas a economías desarrolladas como Corea y Japón. Allí, la política de apertura y liberalización, las joint ventures con empresas extranjeras, la meritocracia en las empresas estatales y el surgimiento de empresas privadas dinámicas generaron un motor industrial capaz de producir tecnología, marcas propias y exportaciones competitivas. Esta experiencia muestra cómo la agregación industrial, combinada con planificación y transferencia tecnológica, puede transformar una región en un polo de desarrollo económico global.

Perú posee hoy condiciones aún más favorables: infraestructura portuaria moderna, empresas constituidas, recursos humanos calificados y acceso a mercados internacionales a través de socios comerciales estratégicos como China y otros países asiáticos. La clave está en planificar con visión, aglomerar la industria alrededor del Puerto de Chancay, fomentar alianzas público-privadas y garantizar la transferencia tecnológica para aumentar la productividad y aprovechar al máximo las ventajas comparativas dinámicas del país.

Un elemento central de esta estrategia es convertir los recursos naturales en productos manufacturados de alto valor agregado, especialmente a partir del cobre. Entre los productos de mayor relevancia económica destacan cables eléctricos de alta tensión, alambres y conductores especializados, hilos para motores y generadores, transformadores eléctricos, componentes para baterías avanzadas y conductores para energías renovables. Estos productos no solo generan valor agregado, sino que también permiten integrar Perú en cadenas globales de tecnología e innovación, replicando la lógica de crecimiento que hizo exitoso al este de China.

Con esta estrategia, Perú puede consolidar un círculo virtuoso de desarrollo industrial, aumentando empleo calificado, exportaciones, ingresos fiscales y capacidades tecnológicas. El país tiene todos los ingredientes para replicar el éxito de China: infraestructura portuaria, recursos naturales, capital humano y socios comerciales estratégicos. Solo falta empujar el carro con planificación efectiva, alianzas internacionales y visión de largo plazo, para que el Puerto de Chancay se convierta en el epicentro de la transformación industrial del Perú y un motor sostenible de crecimiento económico.

Estrategia industrial y de valor agregado a partir del cobre y el Puerto de Chancay

Perú cuenta hoy con una oportunidad histórica para potenciar su desarrollo económico e industrial a través del cobre y otros minerales estratégicos, aprovechando la infraestructura del Puerto de Chancay y las zonas económicas planificadas a su alrededor. Esta estrategia busca generar valor agregado, fomentar la manufactura y la tecnología local, incrementar exportaciones y diversificar la economía, creando empleos calificados y fortaleciendo la capacidad industrial del país.

El eje central de esta estrategia consiste en maximizar la producción de bienes que ya se producen y exportan, al mismo tiempo que se inicia la creación de nuevas industrias para productos derivados del cobre y sus aleaciones. La proximidad del Puerto de Chancay permite que la producción se conecte rápidamente con los mercados internacionales, reduciendo costos logísticos y acelerando la incorporación de productos peruanos de valor agregado en las cadenas globales.

La visión de largo plazo incluye capacitación de la fuerza laboral, transferencia tecnológica, integración de investigación y desarrollo, así como asociaciones estratégicas con empresas extranjeras, especialmente de Asia, para introducir innovación y modernizar los procesos de manufactura. Con este enfoque, Perú puede construir un círculo virtuoso de desarrollo económico, donde la industria local crece, se diversifica y genera ingresos fiscales sostenibles para financiar infraestructura, educación y otros sectores clave.

Tabla de productos de cobre: creación de nuevas industrias y expansión de existentes

Con esta tabla como guía, Perú puede planificar qué industrias ampliar y cuáles iniciar desde cero, usando las zonas económicas y el Puerto de Chancay como plataforma estratégica de desarrollo. La combinación de infraestructura, inversión extranjera, manufactura avanzada y exportación de productos de cobre con valor agregado permitirá fortalecer la economía, aumentar los ingresos fiscales, crear empleo calificado y desarrollar capacidades tecnológicas, generando un motor sostenible de crecimiento económico y social para el país.

Inversión Extranjera y Liderazgo Nacional para Proteger el Futuro de Perú

En medio de la creciente pugna geopolítica entre China y Estados Unidos por el control de infraestructuras estratégicas en América Latina, los países de la región enfrentan un dilema crucial: cómo atraer y proteger inversión extranjera sin sacrificar soberanía ni estabilidad política. La reciente decisión de la Corte Suprema de Panamá de anular la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal, operados por la empresa china CK Hutchison desde 1997 y prorrogada en 2021, se ha convertido en un caso emblemático de las tensiones geopolíticas que pueden afectar la confianza internacional y el flujo de capitales. 

Este fallo, interpretado como una respuesta a presiones de Estados Unidos para limitar la expansión china en el Canal de Panamá, ha llevado a China a amenazar con denuncias internacionales y represalias económicas y políticas, generando incertidumbre sobre la seguridad jurídica del país anfitrión. La lección para Perú y el resto de América Latina es clara: la inversión extranjera no puede ser sacrificada en la disputa entre potencias. Las inversiones estratégicas no solo generan empleo directo e indirecto, sino que permiten construir infraestructura crítica, aumentar la productividad, impulsar transferencias tecnológicas y sentar las bases para el desarrollo industrial.

Perú, con su posición geográfica privilegiada y su necesidad de infraestructura, se encuentra en un momento decisivo. A diferencia del Este asiático, donde la inversión extranjera se ha transformado en industrias nacionales y tecnología propia, América Latina aún no ha logrado consolidar un modelo sostenible de desarrollo industrial basado en inversión extranjera. Para alcanzar ese objetivo, se requiere un Estado con visión estratégica, capaz de mantener equilibrio geopolítico, garantizar seguridad jurídica y liderar con institucionalidad sólida.

La experiencia panameña demuestra que la falta de liderazgo y visión a largo plazo puede socavar la confianza internacional y limitar las oportunidades de desarrollo. Perú debe aprender que proteger la inversión extranjera, gestionarla para generar industrias nacionales y tecnología, y mantener una diplomacia equilibrada entre potencias, no es una opción: es una condición para garantizar crecimiento sostenible y seguridad estratégica.

En conclusión, la inversión extranjera en Perú debe convertirse en motor de creación industrial y tecnológica peruana, bajo un liderazgo político capaz de equilibrar presiones internacionales sin comprometer la estabilidad interna. Aprender de Panamá significa reconocer que el desarrollo no solo se construye con capital extranjero, sino con visión estratégica, institucionalidad robusta y liderazgo responsable.

Friday, February 13, 2026

Lo ocurrido en el Canal de Panamá no puede repetirse en el Puerto de Chancay

Los recientes hechos en el Canal de Panamá muestra con claridad cómo los intereses de Estados Unidos pueden interferir en proyectos estratégicos de terceros países. En aquel caso, una decisión judicial logró paralizar contratos previamente aprobados, afectando la inversión china  y el desarrollo económico del país centroamericano. Hoy, un escenario similar podría replicarse en el Puerto de Chancay —parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China— que se encuentra en la primera línea de esta pugna geopolítica.

Estados Unidos tiene un interés claro: neutralizar la expansión de China y frenar su crecimiento económico global. Para ello, intentaría impedir que proyectos como Chancay avancen de manera efectiva, reproduciendo la dinámica del Canal de Panamá. Sin embargo, estos intereses no son los del Perú. Para nuestro país, paralizar sería un error estratégico: el desarrollo de Chancay representa una oportunidad de crecimiento, generación de empleo, transferencia tecnológica y fortalecimiento de la industria.

El Puerto de Chancay es solo un nodo dentro de la red global de la Iniciativa de la Ruta y la Seda, que abarca prácticamente todos los continentes. Nuestra proximidad a Estados Unidos nos convierte en un punto de interés geopolítico, pero los verdaderos desafíos de soberanía no provienen de actores externos, sino de las debilidades internas del Perú. La corrupción, la ineficiencia regulatoria y la debilidad institucional son los factores que generan incertidumbre para la inversión privada, sin importar si los capitales provienen de China, Brasil, España o cualquier otro país.

Perú debe asumir la responsabilidad de fortalecer su poder judicial, sus ministerios y sus organismos reguladores. Solo con instituciones sólidas será posible garantizar contratos respetados, regulaciones claras y un desarrollo que beneficie simultáneamente a Perú y a sus socios. La inversión extranjera no es una amenaza; al contrario, es una herramienta de industrialización, integración tecnológica y crecimiento económico.

Por lo tanto, la prioridad no debe ser culpar a un país extranjero ni temer la expansión china. La prioridad es construir la fortaleza interna del Perú: consolidar la institucionalidad, proteger la soberanía y asegurar que proyectos estratégicos como el Puerto de Chancay se conviertan en motores de desarrollo sostenible. Solo así evitaremos que se repita lo ocurrido en el Canal de Panamá y podremos aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece la construcción de infraestructura global liderada por China.

 

El Puerto de Chancay en la pugna entre Estados Unidos y China

El puerto de Chancay representa uno de los proyectos más estratégicos de inversión china en América Latina, y su análisis requiere comprender el modelo chino, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el papel de las empresas chinas y la capacidad institucional del Perú. China ha desarrollado un modelo económico basado en una combinación de planificación estatal, capacidad técnica y experiencia en la ejecución de grandes proyectos de infraestructura. Esta maquinaria permitió al país construir puertos, carreteras y ferrocarriles a gran escala dentro de su territorio y, posteriormente, exportar esa experiencia al exterior. A diferencia de otras potencias, China posee la capacidad de integrar financiamiento, empresas estatales y tecnología en proyectos complejos, asegurando eficiencia y continuidad.

La Iniciativa de la Franja y la Ruta no se limita a la construcción de infraestructura; constituye una estrategia global que fortalece el comercio y la influencia geopolítica de China. Chancay forma parte de una red que abarca Asia, y América Latina, ofreciendo financiamiento, construcción y operación de proyectos estratégicos, minimizando riesgos y asegurando control sobre los nodos logísticos. Aunque algunas narrativas externas describen estas iniciativas como “pérdida de soberanía”, los objetivos reales de China están principalmente vinculados a comercio, conectividad y proyección estratégica.

El éxito de Chancay depende en gran medida de la capacidad del Perú para ejercer su soberanía y fortalecer sus instituciones. Problemas en licencias, supervisión contractual, consultas comunitarias y cumplimiento ambiental evidencian debilidades funcionales del Estado. Aprovechar proyectos de esta magnitud exige estrategias claras de regulación, negociación y control, evitando depender únicamente de la diplomacia o del financiamiento extranjero. La fortaleza institucional permite al Estado peruano beneficiarse de la inversión, manteniendo autonomía y reduciendo riesgos geopolíticos.

Finalmente, Chancay se inscribe en un contexto global marcado por la competencia entre Estados Unidos y China. La inversión china se percibe como un desafío estratégico, mientras Estados Unidos busca limitar la expansión de China en la región. Perú debe mantener una estrategia independiente y equilibrada, aprovechando las oportunidades de inversión sin comprometer su soberanía ni depender de un solo actor internacional. Solo fortaleciendo la institucionalidad interna y consolidando su capacidad de supervisión y regulación, el Perú podrá convertir proyectos como Chancay en motores de desarrollo sostenible y al mismo tiempo garantizar que su inserción en la geopolítica global se haga con autonomía y eficacia.

Thursday, February 12, 2026

Chancay y el desafío geopolítico: Perú no pierde soberanía, gana competitividad

El proyecto del Puerto de Chancay, impulsado con inversión extranjera principalmente china, ha generado críticas internacionales, especialmente desde Estados Unidos, con acusaciones sobre supuesta afectación a la soberanía peruana. Sin embargo, estas afirmaciones carecen de fundamento: Perú mantiene el control legal del puerto. Estas inversiones extranjeras se enmarcan dentro de proyectos internacionales de conectividad y comercio, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que busca conectar países para potenciar el comercio y el crecimiento económico.


Lejos de poner en riesgo la soberanía, Chancay representa una oportunidad para aumentar la competencia portuaria en Perú. Junto a Callao, y otros puertos peruanos, este nuevo puerto incentivará mejores servicios y tarifas más bajas, beneficiando a usuarios y exportadores. La regulación, bajo la supervisión de organismos como Ositran, puede fortalecerse con un mayor contexto competitivo, facilitando la eficiencia y transparencia en la gestión portuaria.

Asimismo, Chancay se inserta en un proyecto de integración regional más amplio, que incluye las zonas económicas e industriales especiales y el Tren Bioceánico, conectando Perú con Brasil y el resto de Sudamérica para expandir la oferta exportadora hacia Asia. Este enfoque estratégico debe priorizarse, dejando de lado debates externos sobre soberanía que no se corresponden con la realidad.

En un contexto de guerra comercial y tensiones geopolíticas, Perú enfrenta el desafío de manejar cuidadosamente las presiones internacionales sin frenar su desarrollo. Los proyectos de infraestructura portuaria y logística, como Chancay, son clave para consolidar la competitividad del país y fortalecer su posición en el comercio global.

Ciertamente, la inversión extranjera, bien regulada, no erosiona la soberanía; Chancay es una palanca para el crecimiento económico, la modernización logística y la integración regional, y Perú debe avanzar con decisión en estos proyectos estratégicos.

Thursday, February 5, 2026

Política al servicio del interés personal: cómo la corrupción destruye la institucionalidad en el Perú

 

El Perú enfrenta una vez más un problema estructural que mina sus fundamentos económicos y sociales: la utilización de la política para fines personales de quienes ostentan el poder. Las recientes acusaciones contra el presidente José Jerí, relacionadas con visitas de mujeres que rápidamente obtuvieron contratos o dinero del Estado, no son un caso aislado, sino la manifestación de un patrón recurrente en la historia política del país.

Este tipo de acciones afecta directamente la capacidad del Estado para cumplir con su función principal: promover el desarrollo, reducir la pobreza y garantizar instituciones sólidas y confiables. La política, que debería estar al servicio del país, se convierte en un instrumento de beneficio individual, debilitando la confianza pública y retrasando los avances económicos.


La falta de visión de largo plazo, la ausencia de preparación y compromiso con la institucionalidad y la priorización de intereses personales sobre los objetivos nacionales representan un lastre constante para el Perú. La corrupción y la clientelización generan efectos negativos que se reflejan en el estancamiento de políticas públicas, la pérdida de oportunidades de desarrollo y la perpetuación de desigualdades.

Es urgente un cambio profundo: un consenso político que priorice la honestidad, la capacidad y la responsabilidad, llevando a cargos de decisión a personas que realmente busquen el bienestar del país y no la acumulación de poder o riqueza personal. Solo a través de un compromiso serio con la institucionalidad y con objetivos nacionales se podrá romper este ciclo que destruye la política y frena el progreso del Perú.

Puerto de Chancay, geografía económica y modelo de aglomeración chino

El Puerto de Chancay representa hoy una oportunidad estratégica para el desarrollo industrial y económico del Perú, un nodo clave capaz de t...