Sunday, February 15, 2026

Inversión Extranjera y Liderazgo Nacional para Proteger el Futuro de Perú

En medio de la creciente pugna geopolítica entre China y Estados Unidos por el control de infraestructuras estratégicas en América Latina, los países de la región enfrentan un dilema crucial: cómo atraer y proteger inversión extranjera sin sacrificar soberanía ni estabilidad política. La reciente decisión de la Corte Suprema de Panamá de anular la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal, operados por la empresa china CK Hutchison desde 1997 y prorrogada en 2021, se ha convertido en un caso emblemático de las tensiones geopolíticas que pueden afectar la confianza internacional y el flujo de capitales. 

Este fallo, interpretado como una respuesta a presiones de Estados Unidos para limitar la expansión china en el Canal de Panamá, ha llevado a China a amenazar con denuncias internacionales y represalias económicas y políticas, generando incertidumbre sobre la seguridad jurídica del país anfitrión. La lección para Perú y el resto de América Latina es clara: la inversión extranjera no puede ser sacrificada en la disputa entre potencias. Las inversiones estratégicas no solo generan empleo directo e indirecto, sino que permiten construir infraestructura crítica, aumentar la productividad, impulsar transferencias tecnológicas y sentar las bases para el desarrollo industrial.

Perú, con su posición geográfica privilegiada y su necesidad de infraestructura, se encuentra en un momento decisivo. A diferencia del Este asiático, donde la inversión extranjera se ha transformado en industrias nacionales y tecnología propia, América Latina aún no ha logrado consolidar un modelo sostenible de desarrollo industrial basado en inversión extranjera. Para alcanzar ese objetivo, se requiere un Estado con visión estratégica, capaz de mantener equilibrio geopolítico, garantizar seguridad jurídica y liderar con institucionalidad sólida.

La experiencia panameña demuestra que la falta de liderazgo y visión a largo plazo puede socavar la confianza internacional y limitar las oportunidades de desarrollo. Perú debe aprender que proteger la inversión extranjera, gestionarla para generar industrias nacionales y tecnología, y mantener una diplomacia equilibrada entre potencias, no es una opción: es una condición para garantizar crecimiento sostenible y seguridad estratégica.

En conclusión, la inversión extranjera en Perú debe convertirse en motor de creación industrial y tecnológica peruana, bajo un liderazgo político capaz de equilibrar presiones internacionales sin comprometer la estabilidad interna. Aprender de Panamá significa reconocer que el desarrollo no solo se construye con capital extranjero, sino con visión estratégica, institucionalidad robusta y liderazgo responsable.

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